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Entrevista a Gabriel Cámara, principal impulsor de Redes de Tutorías

27.10.2015

Gabriel Cámara es Doctor en Educación por la Universidad de Harvard y el hombre detrás de una nueva forma de relacionarse en la escuela: Redes de Tutoría. La premisa esencial de este enfoque es que el buen aprendizaje se logra cuando coincide el interés de quien aprende con la capacidad de quien enseña. Suena sencillo y lógico, sin embargo, su aplicación en las tradicionales salas de clases resulta casi revolucionaria.

En México, su país natal, Cámara contagió el enfoque en las 9 mil escuelas con peores resultados académicos, a partir de un encuentro casi azaroso con el Subsecretario de Educación de México, en 2008. El resultado fue una mejora sostenida en el aprendizaje de los niños y niñas: autonomía, motivación, autoestima y metacognición, es decir, los estudiantes aprendieron a aprender.

En su visita al país, durante la semana pasada, el doctor Cámara visitó los siete liceos donde se comenzará a implementar esta metodología y que busca mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes, en un trabajo enfocado en construir una nueva relación entre docentes y estudiantes, quienes en este caso pueden convertirse, indistintamente, en tutores o tutoreados.

–¿Qué propone redes de tutoría?
–Permite empalmar el interés del estudiante con lo que puede ofrecer el maestro. En el paradigma actual, el aprendizaje está subordinado al tiempo y al contenido de la escuela. Esto desmotiva a los estudiantes, porque no responde a las condiciones elementales con las que los humanos aprendemos. Cuando hay interés genuino, subordinamos el tiempo y el contenido a nuestra búsqueda de aprendizaje. Redes de tutorías abre la posibilidad de innovar, pues endereza este paradigma que está torcido.

–¿Qué cambia gracias a redes de tutoría en ese paradigma de maestro (que sabe) y estudiante (que ignora)?
–El maestro necesita aceptar que no puede enseñar bajo el supuesto de que él lo sabe todo y el estudiante solamente recibe. Puedo recordar una información abstracta y hacer que los chicos lo presenten en un examen, pero para asegurar que haya aprendizaje auténtico y profundo, debo impartir mi acto de aprendizaje. La innovación está en que el maestro va a enseñar cómo aprende, no cómo enseña.

–¿Y qué gana un niño o niña?
–Gana su buen juicio, la consciencia de que él o ella aprende por cuenta propia. Los chicos saben, deciden, cuándo han aprendido algo. Esa lucidez, pienso yo, se pierde en la escuela y se recupera en la relación tutora.

–Mencionas la palabra innovación. ¿Crees que esta metodología es innovadora?
–Una innovación se logra si se responde a una necesidad compleja, como no se había logrado antes. La innovación de redes de tutorías está en enderezar un paradigma donde el 95% del tiempo el maestro usa la palabra. Eso es se logra más fácilmente si las circunstancias son extremas, donde cualquier innovación es bienvenida. Uno no piensa en cambio si las cosas funcionan como se espera. Uno no va al médico si no siente malestar. Lo mismo un sistema burocrático. La educación pública de un país no va a cambiar mientras no perciba una crisis.

Recuperar la Educación Pública

Gabriel Cámara ha visitado Chile antes. También se ha empapado del contexto educacional chileno por sus compañeros de clase: en Harvard estudió con Ernesto Schiefelbein, Ministro de Educación de Eduardo Frei. Además, este año, Cámara se reunió en México con el equipo de Educación 2020. “En ese sentido, sé algo”, asegura.

–Cuéntanos qué sabes de Chile.
–Que hay un sentimiento de recuperar la educación pública, de dar marcha a atrás a un proceso de privatización galopante, de los años de la dictadura, con esta influencia de los Chicago boys. También sé que están por empezar reformas interesantes.

–Recuperar la educación pública, ¿para qué?
–Para la equidad social. La diferencia de fortunas y conocimientos se ha impuesto en nuestros países. Vivimos en un sistema cuasi democrático donde los representantes no responden a las necesidades de la mayoría, sino al interés de grupos particulares. Las clases acomodadas ya no mandan a sus hijos a la escuela pública, sino a la escuela privada y lo que debiera ser es que todos tuviéramos la oportunidad de ir a una buena escuela, pública o privada.

–Y cómo crees que redes de tutoría puede aportar a la educación pública chilena.
–Queremos compartir casos vivos, de estudiantes y maestros reales, que muestren el efecto de  la relación tutora para el cambio de paradigma. No queremos dar una plática o mostrar un video. Nos interesa demostrar vivencialmente la asequibilidad y el poder de la relación tutora en estudiantes y maestros.

–¿Y eso impacta a nivel sistémico?
–El cambio educativo no puede desligarse del cambio social. Tú puedes dar una experiencia demostrativa ejemplar y puedes extender esto conforme las autoridades ven la conveniencia educativa y política. La educación pública es un instrumento del Estado, así como la salud pública o la seguridad pública, ¿no? El cambio educativo tiene que avanzar simultáneamente en el orden pedagógico y político.

–No hay cambio posible sin apoyo de una política pública.
–Absolutamente, pero la política pública debe nutrirse de realidades, no de ideas únicamente. La fuerza del cambio no está en que los expertos del Ministerio de Educación vayan a Finlandia, traigan ideas y las implementen. Lo que importa es que el cambio surja. Y debe basarse en el convencimiento, abierto y racional, de las personas. El cambio no puede imponerse por la fuerza.

–Vienes a Chile en un par de semanas, ¿cuáles son tus expectativas de esa visita?
–Espero hablar con honestidad de lo que estoy persuadido debería intentarse en la educación de cualquier país. Las personas que irán conmigo llevan un testimonio de credibilidad, como el de la maestra Magdalena, que conoció la relación tutora de manera experiencial hace tres años y desde entonces ha transformado su vida. Lo que espero es compartir con ustedes, chilenos, parado en la fe humana de que es valioso quien comparte y quien recibe. La fuerza estará en la verdad con que logremos comunicar esta experiencia.

Fuente: Educación 2020