Macarena Cea: “La inversión social debe tener impacto real y ser medible”
La gerenta general de Fundación Luksic abordó en el programa Mercado Central , el enfoque de inversión social de la entidad, su énfasis en la calidad de la implementación, la medición de impacto y la colaboración con el Estado para mejorar el bienestar en Chile.
En la entrevista, Macarena Cea, gerenta general de Fundación Luksic, habló sobre el rol que cumple la institución en el ecosistema social chileno, su modelo de inversión social, los mecanismos de evaluación de impacto y la forma en que trabajan áreas como educación, infancia, emprendimiento, deporte y conservación, siempre con el objetivo de aumentar el bienestar de las personas, enfatizó que existe “un imperativo ético” de demostrar que las iniciativas realmente solucionan los problemas que abordan.
Medir impacto y asegurar calidad
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la medición del impacto. La fundación cuenta con una unidad de evaluación que revisa el diseño, la implementación y los resultados de cada programa. “La accountability no es solo financiera, es de resultados”, afirmó Cea, y subrayó que el seguimiento no termina en el anuncio de una iniciativa. En ese sentido, recalcó que muchas brechas aparecen en la ejecución: “Muchas veces el problema no está en el diseño, sino en lo que pasa en la cancha”.
Como ejemplo concreto, mencionó un programa de acompañamiento a estudiantes de cuarto medio de contextos vulnerables (Aspiraciones) para que tomen decisiones informadas sobre su futuro educativo. A través de evaluaciones de impacto, la fundación ha comprobado que quienes participan ingresan en mayor medida a la educación superior, lo que se traduce en mejores trayectorias laborales y mayor bienestar a largo plazo.
Confianza, bienestar y colaboración público-privada
El foco transversal de la fundación es la confianza en las personas. “Nuestro foco es confiar en las personas”, dijo Cea, y explicó que en distintos ámbitos muchas veces lo que falta es una oportunidad para desplegar capacidades. Ese trabajo se evalúa en función del bienestar, considerando dimensiones económicas, socioemocionales, laborales y ambientales.
Finalmente, la gerenta general destacó el rol de las fundaciones como espacios de innovación social. Al contar con mayor flexibilidad que el Estado, pueden probar soluciones, aprender de los errores y escalar lo que funciona.
“Nuestro rol es probar, innovar y equivocarnos en chico”, afirmó, y enfatizó la colaboración permanente con el sector público para que las buenas prácticas puedan transformarse en políticas públicas de mayor alcance.