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25 de septiembre, 2026

Ana María y La Sultana: el impulso de un emprendimiento familiar

La emprendedora Ana María Frez, dueña de Distribuidora La Sultana y ganadora de Impulso Chileno, cuenta que emprender desde Iquique ha sido mucho más que sacar adelante un negocio: ha sido construir junto a sus tres hijos una fuente de trabajo y una oportunidad para que ellos puedan proyectar su futuro.

Cada mañana, antes de comenzar su jornada laboral, Ana María deja a su hija menor en el colegio y luego se dirige a comprar las verduras que necesita para el día. En Distribuidora La Sultana, la frescura es parte fundamental de su propuesta, por lo que cada noche revisa qué productos debe reponer y al día siguiente sale a buscarlos.

A las 9:30 de la mañana abre las puertas de su local y trabaja de corrido hasta las 7:00 de la tarde. Cuenta que en el negocio ella no está sola: sus tres hijos son parte activa del negocio y se reparten las distintas tareas del día.

“Mis hijos son mis partners, son mis manos derechas, ellos son mis ojos. Cuando salgo a entregar mercadería, uno se queda en la caja y el otro me ayuda a repartir. Es un trabajo 100% familiar”, cuenta Ana.

Ana María es madre soltera y durante años ha trabajado para sacar adelante a su familia con su emprendimiento: el mayor ya terminó sus estudios y hoy trabaja junto a ella; el segundo está terminando cuarto medio y se prepara para estudiar Ingenería Civil en Minas en Santiago; mientras que su hija menor continúa en el colegio. Sin embargo, cuenta que la Distribuidora la Sultana, pasó de sólo ser un sustento a convertirse en un espacio para compartir con sus hijos

Su negocio comenzó de manera sencilla. Ana María partió trabajando con cajas para ordenar sus productos y, poco a poco, fue incorporando mesones y nuevos elementos para mejorar su verdulería. Justamente las ganas de seguir creciendo, la llevaron a postular a Impulso Chileno, iniciativa de Fundación Luksic.

En la séptima versión del programa, se convirtió en una de las ganadoras y recibió $1.500.000, que destinó principalmente a activos fijos que necesitaba para fortalecer su negocio. Con el financiamiento pudo comprar un visicooler, incorporar nuevas repisas y mejorar la implementación de su equipo de trabajo. También logró diversificar la oferta de La Sultana, sumando nuevos productos de mercadería, y concretar el cambio a un nuevo local.

“Me pude comprar las máquinas que tanto quise, así que realmente, de un sueño se volvió una realidad. Este es el impulso que uno necesita”, dice la emprendedora.

Para Ana María, el impacto de Impulso Chileno no se limita al crecimiento del negocio. El apoyo también significó una motivación personal y familiar: “fue un apoyo tanto económico como emocional. Me dieron el impulso que necesitaba para poder demostrarme a mí misma que sí podía”, recuerda.

Y ese impulso también llegó a sus hijos. “Al verme tan motivada y viendo que me gané este proyecto, que para mí fue un sueño, también los motivó a ellos. Con todo esto ellos pueden ver que la mamá siempre ha sido soñadora y que los sueños se cumplen, y eso es lo más maravilloso”, relata.

Para Ana María, que sus hijos puedan estudiar y proyectar su futuro es un motivo de orgullo: “Cuando tú empiezas a ver tus frutos te empiezas a motivar, a empoderar ya sentir que sí puedes”.

Hoy, Distribuidora La Sultana sigue creciendo en la ciudad de Iquique como un emprendimiento familiar, donde el trabajo de Ana María y sus hijos se mezcla con los sueños que cada uno tiene para su futuro. El nombre del negocio también tiene un significado especial: Ana María lo eligió en honor a su hija menor, a quien llama “la reina de la casa”.

“Historias como las de Ana son las que reafirman nuestro propósito como Fundación, donde confiamos en los talentos, en los sueños y en las capacidades de las personas para construir su camino. Nuestro compromiso es entregarles un apoyo concreto para que puedan impulsar su bienestar y con ello, el de sus familias”, dice Cristián Schalper, gerente de Programas Sociales de Fundación Luksic.

Impulso Chileno recientemente cerró la convocatoria de su octava versión donde postularon más de 21.000 personas de todo el país. Con la nueva generación de ganadores, que podrán recibir financiamiento entre $1.500.000 y $5.000.000, serán 1.920 los emprendedores que habrán recibido apoyo para impulsar y hacer crecer sus negocios.

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