Belén Muñoz, la chilena que hoy analiza los desafíos energéticos del mundo desde Londres
Desde su etapa escolar, Belén Muñoz destacó por su talento y sus ganas de aprender. Desde octavo básico, fue construyendo una trayectoria que la llevó a estudiar Ingeniería en la Universidad de Chile, cursar un magíster en Oxford y a trabajar en el Consejo Mundial de Energía en Londres, donde diseña espacios de negociación internacional con líderes de la industria.
Las ganas de aprender acompañaron a Belén Muñoz desde pequeña. Su interés por las matemáticas la llevó a desarrollar sus aptitudes académicas y a soñar con convertirse en una profesional, siguiendo el consejo de su abuelo, quien le decía que tenía que ir a la universidad para ser inventora. Sin embargo, en su entorno cercano, la educación superior no era un camino habitual: sus abuelos no terminaron el colegio, sus padres lograron completar estudios técnicos y la mayoría de sus compañeros de colegio no llegó a la universidad.
Cuando cursaba octavo básico, participó en el Campeonato Escolar de Matemáticas (CEMET), una iniciativa en la que distintas universidades del país convocaron a estudiantes de enseñanza básica y media para poner a prueba sus conocimientos y habilidades en esta disciplina. Por su buen desempeño en dicho campeonato, pudo acceder a un programa de apoyo que realizaba la Universidad de Santiago y Fundación Luksic, que le entregaba recursos de libre disposición durante sus años escolares y universitarios y que, además, generaba espacios de encuentro entre los ganadores de la beca y personas que habían construido trayectorias profesionales destacadas. Muchas de ellas provenientes de contextos similares al suyo: “Traían a alguien que estudió en Harvard, pero que sus papás eran feriantes. Venían alpinistas, matemáticos que se dedicaban a la academia, a lo comercial, o a la astronomía. Por primera vez escuchaba historias como la mía”, recuerda Belen.
La joven confiesa que no siempre sentía que quienes la rodeaban creyeran que podía obtener buenos resultados. En ese contexto, el apoyo que recibió adquirió un significado que iba mucho más allá de lo económico. “Fue la primera vez que tenía una prueba de que alguien confiaba en mí. Se sentía como si te dijeran: ‘Creo en ti y por eso voy a habilitar cosas de una forma práctica”, recuerda.
Y así fue: Belén obtuvo puntaje nacional en Lenguaje e ingresó a estudiar Ingeniería en la Universidad de Chile. Tras finalizar sus estudios, comenzó su carrera profesional en el Ministerio de Energía, experiencia que profundizó su interés por las políticas públicas.
Con esa inquietud, decidió dar un nuevo paso en su formación y postuló al Magíster en Políticas Públicas de la Escuela de Gobierno Blavatnik de la Universidad de Oxford y a la Beca Luksic en Oxford, que entrega financiamiento completo a ciudadanos chilenos aceptados en el Magíster en Políticas Públicas. Y su esfuerzo rindió frutos: fue aceptada en el magíster y recibió la beca.
Hoy, Belén está cumpliendo un nuevo sueño. Vive en Londres y trabaja en el Consejo Mundial de Energía, una organización internacional presente en más de 100 países y que reúne a más de 3.000 empresas del sector energético. Lidera el equipo de Insights, encargado de evaluar y relevar temas estratégicos, además de diseñar espacios de negociación internacional con líderes de la industria, autoridades del sector público y representantes de la sociedad civil.
“Todas esas oportunidades fueron fundamentales para poder avanzar y construir mi camino. Gracias a ellas, hoy estoy aquí, trabajando para el Consejo Mundial de Energía, en una misión que me apasiona y poniendo mi formación y experiencia al servicio de las personas. Fundación Luksic ocupa un lugar muy especial en mi corazón y valoro profundamente todo lo que ha significado en mi trayectoria. Me acompañó desde mis estudios escolares, luego durante el pregrado y, más recientemente, en el magíster que realicé en Oxford”, explica.
Para Macarena Cea, gerente general de Fundación Luksic, la trayectoria de Belén representa precisamente una de las convicciones que están detrás del trabajo de la organización: “Su historia representa muy bien lo que buscamos hacer como Fundación. Ella tenía las capacidades, pero necesitaba oportunidades para poder desplegarlas totalmente. Desde octavo básico pudimos apoyarla de manera concreta para que conociera el mundo de la ingeniería y acompañarla durante parte importante de su trayectoria. Hoy está trabajando en un organismo internacional de energía en Londres. Para nosotros, eso demuestra el valor de confiar en las personas y de entregarles las herramientas para que puedan construir su propio futuro”.