Más de mil niños formaron parte de las Escuelas de Fútbol de Fundación Luksic durante 2025
El programa cerró su temporada con una liga que reunió a más de 400 participantes y combinó deporte, participación familiar y desarrollo de habilidades socioemocionales en barrios de la Región Metropolitana y Antofagasta.
Tras un año de trabajo semanal con cerca de mil niños, las Escuelas de Fútbol de Fundación Luksic cerraron su temporada 2025 con una gran liga que reunió a más de 400 niños, combinando la práctica deportiva con el desarrollo de habilidades como la empatía, la convivencia y el manejo de emociones. Durante la jornada, las familias acompañaron activamente a los equipos, animando desde la barra con bombos y lienzos.
Además de fomentar la actividad física, el programa busca fortalecer herramientas que permitan a los niños regular sus emociones y enfrentar situaciones difíciles, buscando tener un impacto positivo en su trayectoria, como una mayor permanencia escolar.
Este trabajo cobra especial relevancia en un contexto donde el 47% de niños en Chile vive en barrios con violencia crítica, como balaceras o peleas frecuentes, y donde el 78,4% no alcanza niveles adecuados de actividad física en el contexto escolar.
“Es necesario impulsar iniciativas que den a los niños espacios seguros para su tiempo libre, donde puedan vivir el trabajo en equipo y aprender a reconocer y regular sus emociones. Estas habilidades no solo pueden fortalecer su trayectoria educativa, sino que también impactar de manera directa en su futuro”, explicó Rosario Donoso, directora de Deportes de Fundación Luksic.
Actualmente, las escuelas se desarrollan en las comunas de Antofagasta, Renca, Independencia, Lo Prado, Estación Central, Peñalolén, La Florida, La Pintana, El Bosque y Puente Alto. Los talleres tienen un enfoque no competitivo, con medallas para todos y actividades diseñadas para que niños y niñas participen y se sientan seguros.
Daniel Alejandro Cancino, apoderado de la escuela, explicó que lo que más valora “es el espíritu que se vive allí”. Cuenta que su hijo Cristóbal “ha aprendido sobre compañerismo, manejo de sus emociones y a entender que ganar o perder es parte del juego. Da lo mismo si salen campeones: lo importante es acompañarse, ser solidarios y ponerse en el lugar del otro”.
“Luciano lleva tres años en el programa y el cambio ha sido muy notorio, no solo en el fútbol, sino también en la casa y en el colegio. Se esfuerza más, se relaciona mejor con sus compañeros y ha aprendido a controlar la frustración. Es una experiencia que incluso él mismo ha recomendado a sus amigos”, aseguró Marco Antonio Castro, también apoderado.
Durante el verano se abrirá nuevamente una convocatoria, y las clases comenzarán en el primer semestre de 2026.



