Carolina Vargas, la primera profesional de su familia que decidió estudiar Operación y Logística para construir un nuevo futuro
Carolina Vargas creció en Purén, una pequeña comuna en La Araucanía y al egresar de Terapia Ocupacional, se convirtió en la primera profesional de su familia. Ante la falta de oportunidades laborales, decidió volver a estudiar y apostar por un nuevo camino. Hoy es una de las cuatro mujeres que estudian Operación en Logística de su generación en AIEP Temuco, mientras trabaja y mantiene un emprendimiento de costura.
A las 11:00 de la noche, Carolina Vargas recién termina su jornada. Durante el día acompaña a un niño como terapeuta ocupacional y dos veces por semana, después de terminar su trabajo, toma sus cosas y se va a clases. Los martes y jueves estudia hasta las 11:00 de la noche y los sábados vuelve a las aulas a las 8:00 de la mañana. A sus 28 años, cursa una segunda carrera y tiene claro que quiere terminarla antes de cumplir los 30.
Volver a estudiar no estaba en sus planes cuando obtuvo su primer título. Después de años de esfuerzo para convertirse en terapeuta ocupacional, esperaba encontrar un trabajo que le permitiera desarrollarse profesionalmente para cumplir sus sueños y proyectos. Pero lamentablemente no fue así.
Carolina cuenta que vivió toda su vida en Purén, una pequeña comuna de la región de La Araucanía con cerca de 7.500 habitantes de acuerdo con el último censo. Aunque sus padres no tuvieron la oportunidad de completar su educación en su infancia -su padre llegó hasta segundo básico y su madre hasta sexto-, desde pequeña tuvo claro que quería estudiar. Una profesora que conoció le habló de la universidad y la incentivó a buscar una carrera que le gustara. Desde entonces, comenzó a imaginarse en la educación superior y, con su apoyo, se informó sobre las alternativas que tenía para financiar sus estudios, entre ellas el CAE. Poco a poco, fue descubriendo que quería dedicarse a una profesión ligada al cuidado, bienestar y acompañamiento de otras personas.
En 2016, a los 18 años, Carolina dejó Purén y se trasladó a Padre de Las Casas para estudiar Terapia Ocupacional en Temuco, a más de 150 kilómetros de su casa. Antes de comenzar la carrera, trabajó en la cosecha de arándanos para reunir recursos y costear su vida en la ciudad. Sin embargo, algunos gastos seguían siendo difíciles de cubrir. Cuando no tenía dinero para pagar el transporte, caminaba durante una hora y media desde Padre de Las Casas hasta Temuco para llegar a clases.
“Cuando tuve mi primer título lloré, porque fui la primera persona de mi familia que pudo sacar una carrera”, recuerda con emoción Carolina. Después de terminar Terapia Ocupacional, trabajó en el Hospital de Purén. Luego comenzó a buscar nuevas oportunidades laborales, pero las opciones eran escasas. Muchos de los cargos que encontraba exigían experiencia o especializaciones a las que no podía acceder precisamente porque todavía no había logrado incorporarse al mundo laboral.
Después de trabajar durante dos años como cajera en una ferretería, Carolina estuvo seis meses cesante. Durante ese período comenzó a buscar nuevas alternativas, inició un pequeño emprendimiento de costura con dos máquinas. Fue entonces cuando a través de un anuncio por internet conoció la carrera de Operación en Logística y comenzó a investigar y darse cuenta de las posibilidades laborales que ofrecía.
Fue entonces cuando vio en internet un anuncio sobre la carrera de Operación en Logística. Investigó sobre ella y descubrió un campo laboral que hasta entonces no conocía.
“Mi sueño es lograr encontrar un buen trabajo y así tener una estabilidad laboral y económica”, explica. Aunque era un área completamente distinta a la que había estudiado, decidió matricularse. Hoy, es una de las cuatro mujeres de su generación que estudian la carrera en AIEP.
Su decisión también significa abrirse camino en un sector donde la participación femenina todavía es minoritaria. Según un análisis de Conecta Logística, las mujeres representan el 18,2% de la participación laboral en las empresas del rubro.
Carolina, sin embargo, no se imagina solamente incorporándose a este mundo laboral. “Yo aspiro, el día de mañana, estar al mando de una empresa”, dice. “Estudiar Logística también significa demostrar que las mujeres pueden desarrollarse en esta área”, complementa la joven.
Este año fue una de las seleccionadas de la beca Más Mujeres en STEM de Fundación Luksic, que entrega un aporte económico mensual de libre disposición a mujeres que estudian carreras técnicas de nivel superior para facilitar su continuidad de estudios y su oportuna titulación.
Para Carolina, este apoyo es especialmente importante porque le permite costear el arancel mensual de la carrera: «Hay que creer en los propios sueños para poder surgir y ojalá un día mirar hacia atrás y sentir que hicimos un buen trabajo, a pesar de todas las dificultades», asegura.
300 mujeres han recibido este apoyo entre 2024 y 2026, el cual busca acompañar a estudiantes de carreras técnicas de nivel superior relacionadas a las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, para que más mujeres puedan fortalecer sus capacidades, desarrollar su talento y alcanzar sus metas profesionales.
