Investigadores de Bélgica valoran el potencial de los bosques chilenos para el desarrollo de conocimiento científico
- Una delegación de la Universidad de Ghent, referente internacional en ecología de bosques templados, recorrió el parque Pirinel, iniciativa de conservación de Fundación Luksic para conocer su trabajo en investigación y explorar oportunidades de colaboración científica.
¿Qué especies forestales podrán adaptarse a un clima cada vez más cálido? ¿Qué servicios ecosistémicos son los más vulnerables al cambio global? ¿Y cómo podemos conservar los ecosistemas que albergan una gran biodiversidad? Estas son algunas de las preguntas que guían el trabajo de investigadores de la Universidad de Ghent, de Bélgica, quienes visitaron recientemente el Parque Pirinel para conocer uno de los bosques templados lluviosos del sur de Chile.
La delegación forma parte de un grupo de académicos que estudia cómo el cambio climático está transformando los ecosistemas forestales en distintas partes del mundo. Sus investigaciones se desarrollan en países como Bélgica, Ecuador, Panamá y Guyana Francesa, donde combinan experimentos de largo plazo, sensores ambientales, imágenes satelitales y modelos tridimensionales para entender cómo cambian los bosques y qué significa esto para las personas.
El Parque Pirinel es una iniciativa de conservación de Fundación Luksic ubicada en la Región de Los Ríos, con más de 12 mil hectáreas con áreas destinadas a la conservación científica y al acceso público. La comunidad puede recorrer más de 10 km de senderos, que incluyen una pasarela accesible de más de 500 metros y cuatro miradores, en una de las zonas con mayor biodiversidad del país, donde conviven valiosas especies de flora y fauna.
«El objetivo del proyecto Parque Pirinel es destinar este espacio a la conservación y a la ciencia. Protegiendo no solo la biodiversidad, sino también fomentando el conocimiento y la investigación para contribuir al desarrollo de un Chile más sostenible», explicó Macarena Cea, gerente general de Fundación Luksic.
Desde sus inicios, la Fundación ha trabajado junto a universidades nacionales e internacionales para desarrollar investigación en el parque. Más de 50 académicos han colaborado en sentar las bases para estudiar especies como el pudú, la ranita de Darwin, la güiña, el puma, los bosques nativos y los recursos hídricos de la zona. El parque cuenta además con cámaras trampa y sensores climáticos instalados en distintos sectores y alturas para observar, entender y proteger este ecosistema.
Para los investigadores belgas, el parque reúne características poco comunes. «Pirinel es un ecosistema especial para nosotros, porque combina características de los bosques templados con elementos que solemos asociar a bosques tropicales, como la presencia de epífitas —como el musgo— y lianas. Eso lo convierte en un lugar interesante para la investigación y la conservación», señaló Hans Verbeeck, profesor asociado de la Facultad de Ingeniería en Biociencias y colíder del laboratorio Q-ForestLab de la Universidad de Ghent.
Verbeeck agregó que una de las motivaciones de la visita fue precisamente cuestionar los supuestos con los que trabajan en Europa: «Estudiamos bosques templados en Europa y muchas veces generalizamos esos resultados al resto de las zonas templadas del planeta. Sin embargo, los bosques lluviosos de Chile pueden diferir significativamente en su composición, estructura y funcionamiento, lo que abre preguntas científicas muy interesantes».
Los académicos destacaron además que Chile reúne condiciones poco frecuentes para estudiar los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad: además de contar con amplias áreas naturales con menor intervención humana, su extensión de norte a sur permite observar cómo las especies responden a distintos climas y cómo podrían desplazarse a medida que aumentan las temperaturas.
La visita incluyó también reuniones con investigadores de universidades chilenas y centros de estudio de la Región de Los Ríos, donde se intercambiaron experiencias y se abrió la conversación sobre posibles proyectos conjuntos. Los próximos pasos apuntan a definir líneas de investigación específicas que permitan generar evidencia para orientar estrategias de conservación en los bosques templados del sur de Chile.
